Modelos de contratos y documentos

Abrís el que se parece a tu caso, lo completás y le corregís el texto hasta que diga lo que ustedes acordaron: ninguno es un texto cerrado. Sale en PDF listo para firmar. Hoy los que están escritos son los del alquiler, y el contrato que ya usás lo subís en Word o en PDF y queda funcionando igual que estos.

Sobre los modelos

Lo que conviene saber antes de empezar a llenar uno.

¿Puedo cambiarle el texto a un modelo?

Todo. El formulario ya te deja elegir las variantes —la garantía, el índice de reajuste, la prórroga— y sumarle hasta cinco cláusulas propias, que salen numeradas junto con las demás. Y si tu caso necesita otra cosa, antes de generarlo abrís el contrato entero en un editor: corregís la cláusula que no sirve, agregás la que falta, borrás la que sobra y reescribís lo que quieras, párrafo por párrafo. El documento sale con tu redacción, y si ese contrato lo vas a hacer otra vez lo guardás como plantilla tuya. Editar el texto va con el plan mensual; el modelo tal cual está se genera pagando de a uno, sin cuenta.

¿Y si el contrato que necesito no está en la lista?

Lo traés. Subís en Word o en PDF el que ya usás, marcamos los datos que cambian de una vez a la otra y queda como un formulario más, guardado en tu cuenta y listo para completar cuantas veces quieras. No hace falta que sea de alquiler ni que sea uruguayo: lo que la aplicación convierte es un documento, sea el que sea. Y si querés que lo escribamos nosotros, pedilo: lo que más se pide es lo que se escribe primero.

¿Cuánto cuesta cada uno?

Cada documento tiene su precio y se paga de a uno, sin cuenta ni suscripción: el contrato sale más que un recibo porque es más largo y se firma una vez, y el recibo sale menos porque se hace todos los meses. Todos se ven enteros antes de pagar. Si hacés varios por mes, el plan mensual te deja de cobrar de a uno.

¿Sirven para todo Uruguay?

Sí. Están escritos sobre la ley uruguaya y no sobre la costumbre de un departamento, así que valen igual en Montevideo, en Maldonado o en Salto. Lo que cambia de un caso a otro son los datos que cargás y las variantes que elegís, no el documento.

¿El tuyo no está en la lista?

Subilo en Word o en PDF y queda convertido en formulario, con tu redacción y tus cláusulas intactas. Dejarlo pronto es gratis.

Ver cómo funciona