Prórroga y rescisión de alquiler
Los dos documentos con que se termina un alquiler: extenderlo un tiempo más, o cortarlo antes de la fecha y de común acuerdo.
¿Cuándo se usa una prórroga?
Cuando el contrato se vence, las dos partes quieren seguir y no tiene sentido rehacer todo. La prórroga extiende el plazo por el tiempo que acuerden y, si el alquiler cambia, deja escrito el precio nuevo. El resto de las condiciones del contrato original siguen valiendo.
¿Y una rescisión?
Cuando se corta antes de la fecha de vencimiento y las dos partes están de acuerdo. Deja escrito desde cuándo el contrato deja de correr, que se entregaron las llaves, y qué pasa con el depósito: si se devuelve, cuánto, y en qué plazo.
¿Por qué conviene firmarlo y no arreglarlo de palabra?
Porque un contrato que no se cierra por escrito sigue vivo. Sin rescisión firmada, el propietario puede reclamar los meses que faltaban y el inquilino no tiene cómo probar que entregó el inmueble ni cuándo.
¿Qué pasa con el depósito?
La rescisión lo deja escrito: cuánto se devuelve y en cuántos días. Es la parte que más se discute después, así que es la que más conviene tener firmada.
Si el contrato tiene garante, conviene que firme la prórroga: no se obligó por el plazo nuevo. Si no lo ponés, el documento avisa que hay que pedirle conformidad.
La vista previa se ve en baja resolución y con marcas encima. El documento que descargás sale nítido y sin ellas.