Contrato de alquiler de local comercial
El contrato de un local, un galpón o una oficina: el giro que se va a explotar, las habilitaciones, las obras con que se adapta el local y qué pasa si se traspasa el establecimiento. No es el de vivienda con otro nombre.
¿Por qué no sirve el contrato de vivienda?
Porque las cosas que hay que dejar por escrito son otras. En una vivienda el destino es uno solo —casa-habitación— y en un local hay que decir cuál es el giro, porque de eso dependen las habilitaciones y qué se puede hacer adentro. Además el local se adapta con obras, se puede traspasar el establecimiento, y las garantías de vivienda no aplican.
¿Quién saca las habilitaciones?
Son del arrendatario: es el que va a explotar el giro y el que tiene que estar habilitado para hacerlo. El contrato lo dice expresamente, y también que el arrendador no promete que se las vayan a dar. Es de las cláusulas que más discusiones evita.
¿Puedo hacer obras en el local?
El contrato tiene su cláusula: qué obras se pueden hacer para adaptar el local al giro, con qué autorización, y qué pasa con ellas cuando el contrato termina. Sin eso, al final del alquiler nadie sabe si lo construido se saca, se deja o se paga.
¿Cómo se reajusta un alquiler comercial?
Lo habitual es el IPC y no el CRA: el CRA es el coeficiente de los alquileres de vivienda. Si venías del formulario de vivienda y cambiás a local comercial, el índice se cambia solo para que no te quede uno que no corresponde.
¿Puedo poner depósito en el Banco Hipotecario o garantía del Servicio de Garantía de Alquileres?
No, y no es una limitación nuestra: son garantías de vivienda. El formulario no te las ofrece para un local, porque un contrato garantizado por algo que después nadie va a emitir es peor que uno sin garantía.
El del local o el galpón: se arrienda para un giro, las habilitaciones son del arrendatario y no rigen las garantías de vivienda.
- 1Partes
- 2Inmueble
- 3Precio y plazo
- 4Garantía
- 5Resumen
Partes del contrato
Podés agregar más de un arrendador o arrendatario: es común que un alquiler lo firmen dos personas. En ese caso las obligaciones quedan solidarias.